La falta de un registro específico impide conocer con precisión cuántas personas viven con Trisomía 21 en la entidad.
Mientras Salud estima alrededor de 400 casos, legisladores y asociaciones calculan hasta 4 mil personas.

Michoacán enfrenta una falta de información precisa sobre la población que vive con Síndrome de Down, también conocido como Trisomía 21, debido a la ausencia de un censo oficial y específico que permita conocer cuántas personas tienen esta condición en el estado.

Esta falta de datos ha generado una amplia diferencia entre las cifras disponibles. Mientras autoridades del sector salud estiman alrededor de 400 personas con Síndrome de Down en la entidad, legisladores y asociaciones civiles calculan que la cifra real podría ubicarse entre 2 mil y 4 mil casos.

De acuerdo con lo señalado durante los trabajos de análisis de la Ley de Trisomía 21, la falta de un registro exclusivo impide diseñar políticas públicas, presupuestos y programas de atención adecuados para esta población.

Una de las principales dificultades es que instituciones como el INEGI agrupan el Síndrome de Down dentro de la categoría general de discapacidad intelectual, junto con otras condiciones como autismo o discapacidad intelectual diversa. Esto provoca que no exista una medición clara y específica sobre las necesidades de las personas con Trisomía 21.

La diputada Nalleli Pedraza Huerta señaló que esta disparidad de datos refleja la necesidad de avanzar hacia un diagnóstico más preciso que permita atender de mejor manera a las personas con Síndrome de Down y sus familias.

Por su parte, el director del Hospital Infantil de Michoacán, Cirilo Pineda Tapia, advirtió que la atención médica especializada representa un reto importante, debido a las comorbilidades asociadas a esta condición.

Entre los principales riesgos de salud se encuentran las cardiopatías congénitas, problemas de tiroides, deficiencias visuales y un mayor riesgo de padecer enfermedades oncológicas como la leucemia.

El especialista destacó que la atención no debe limitarse únicamente al ámbito médico, sino incluir acompañamiento emocional para las familias desde el nacimiento. Ante este panorama, la falta de un censo específico sigue siendo uno de los principales obstáculos para garantizar atención integral, inclusión y acceso pleno a derechos para las personas con Síndrome de Down en Michoacán.