Productores de artesanías señalan que la disminución del turismo en algunas zonas de Michoacán ha reducido sus oportunidades de comercialización.
La inseguridad y la competencia de productos de imitación se encuentran entre las dificultades que enfrentan para mantener sus talleres.
La Feria de San Pedro Cholula, en Puebla, se ha convertido en una alternativa comercial para artesanos provenientes de otros estados que buscan nuevos espacios para ofrecer sus productos ante la reducción de ventas en sus lugares de origen.
Uno de los casos documentados es el de un artesano procedente de Quiroga, Michoacán, quien participa en la edición 76 de la feria con piezas elaboradas en barro, entre ellas platos, tazas y jarrones pintados a mano.
El productor explicó que su familia mantiene un taller de alfarería desde hace tres generaciones, pero actualmente enfrenta dificultades relacionadas con la disminución de visitantes en su región. Según su testimonio, la presencia de grupos delictivos y los hechos de inseguridad registrados en carreteras han contribuido a reducir el flujo turístico, aunque aclaró que él y su familia no han recibido amenazas directamente.
A esta situación se suma la competencia de productos de imitación fabricados en China, que, de acuerdo con el artesano, presionan los precios de las piezas elaboradas de manera tradicional.
Su proceso de producción utiliza alfarería de alta temperatura, con hornos de gas que pueden alcanzar hasta mil 300 grados, además de arcillas refinadas y esmaltes sin plomo.
Ante este escenario, la Feria de San Pedro Cholula representa una oportunidad para comercializar sus productos fuera de Michoacán. La celebración continuará hasta el 16 de septiembre, periodo durante el cual artesanos de diferentes lugares buscan aprovechar la llegada de visitantes para mejorar sus ventas.
